sábado, 14 de junio de 2014

Mi opinión del mundial

O.K. Here we go (con tonito de fontanero italiano)
Este mes será uno de los más incómodos y estaré viendo cosas que poco o nada me importan y nada hay que pueda hacer.
El mundial inició y con ello el fanatismo desbordado y el nacionalismo conformista. Una de las cosas que más me molesta es que, en un país que se destaca por no ganar nada en esa contienda... más aún, que ha venido en declive con cada torneo y encuentro, incluso, ahora teme a equipos que solían ser "regalos" las actividades se detienen como si el hecho de ver a 22 sujetos tras una esfera sintética fuera a mejorar en algo nuestro estilo de vida, se paralizan las actividades como si realmente se ganara algo para el país, cuando es bien sabido (y claro, esperado) que se apoyará a aquellos que no derrotaron a la selección, otra vez con esa torpeza vengativa que ha caracterizado a la nación y que no le permite pasar de perro-perico desde hace más de 500 años.
En México se presta demasiada atención a los perdedores, porque "las papitas", "el pan" y el "refresco de cola" dicen que eso es lo que importa, que si no apoyas "no la tienes bien puesta", porque los que ostentan los medios saben que para ellos el hipnotismo del pobre se convierte en dinero para sus arcas, y es que, a pesar de lo que se pueda percibir, NO ODIO EL SOCCER (aunque definitivamente no es lo que más me guste en lo mínimo), pero me molesta que se le brinde tanta atención cuando hace tan poco (si algo bueno hace) por nosotros. Aún siendo campeones mundiales (cosa imposible), nada significa para el pueblo. Me molesta que otros deportes que han demostrado mejores resultados sean minimizados porque a la bebida de cola no le parecen rentables y pues dado eso, no saldrán en la tele, me enfada que temas políticos, sociales y culturales pasen de largo solo porque NADIE muestra verdadero interés por ellos, porque TODOS en mayor o menor medida somos apáticos respecto a lo que ya he tocado, porque no nos sentimos dueños de lo que se nos arrebata de las manos, de lo que navegamos o de lo que pisamos con los pies y lo que hay debajo. Y es que me molestan, me indignan, me ofenden aquellos que llevan cuentas, que vociferan la alineación estrella, que pronostican la probabilidad con base en el fracaso de otro representativo, que se saben nombres, apodos, apellidos y posición (hasta de la banca) de los seleccionados no solo de México sino de varias selecciones cuando ni siquiera se saben el nombre del "morenito que vino el otro día a pedir ayuda".
Me entristece que noticias como los impuestos, los riesgos que nuevos negocios conllevarían, los nombres de quienes roban, matan, secuestran, desaparecen gente y luego GOBIERNAN se les olvidan porque no sale en el canal de mayor 'raiting' o porque se ha pulido su nombre con una fachada blanca, porque ya no está en la silla, es más, ya ni está en México y los muertitos (por desgracia literalmente, pequeños) no resucitaran por mas que se pida justicia. Me harta saber que hace unos años un tipo se sirvió de su estado, dejándolo en la ruina hoy es cabeza de una secretaría, pero sus actos se olvidan cuando cambian de puesto. Que otro fue videograbado siendo corrupto y a unos años todos lo toman como un chiste político de elásticos; que otro se llenó hasta el hartazgo de dinero y gracias a su familia pero como ya pasó el tiempo se le ha de restituir aquello que nunca le perteneció o que otro fue liberado porque... pues... porque a pesar de que se le atrapó con dificultad ya estuvo guardado un rato y "ya no es un peligro".
En serio, ¿es más importante lo que unos perdedores de cabeza inflada y discursos de "dimos lo que se pudo pero ellos fueron mejores" (pero ya me pasee y disfruté así que lo demás que se vaya al averno) hagan o dejen de hacer en su vida?
Como sea me lo tengo que fumar, porque es noticia, porque vende, porque aún los informativos más respetables dan las nuevas de lo que a muchos les gusta. Pero al menos puedo opinar en mi espacio, donde solo los que me conocen pueden acceder, pfff, que molestia y mal sabor de boca, ¿pero qué soy yo contra las frecuencias y marabruta que me rodean?
Respetar y exigir ser respetado, nada menos, nada más y todo en paz.